Clase con Pamela Douglas… y un poco de optimismo

Compartió Daniel Castro hace unos meses un artículo que nos impactó bastante. Venía a decir que los españoles estamos educados para buscar la seguridad, y no para tener sueños. Vale que a veces hablas con muchos estadounidenses y parecen tener los pies poco en la tierra, que el famoso sueño americano puede haber hecho mucho daño.

Pero en estos tiempos que están siendo tan duros para los guionistas españoles (y en general para el 95% que no son guionistas ni ricos), resulta bastante gratificante escuchar mensajes positivos (sin dejar de ser realistas) y esperanzadores como el del post de Bloguionistas de hoy, o el de Pamela Douglas en la clase a la que nos invitó ayer en la USC.

Por partes. Pamela Douglas es autora de Cómo escribir una serie dramática de Televisión, libro que recomendamos en las clases del MGA. Un libro práctico, especializado y fácil de leer, y que revelaba la personalidad de alguien que podía entender nuestro proyecto y tener los contactos para ayudarnos, así que le escribimos hace un par de meses. Estando en L.A. nos hemos dado en cuenta de que como pasan la mitad de su vida en atascos, la gente es extremadamente celosa de su tiempo, así que Pamela amablemente nos dijo que todo lo que podía ofrecernos era sentarnos una tarde en su clase, cosa a la que accedimos con bastante gusto.

Así que el otro día nos plantamos en la USC. Juanjo Ramírez nos comparó el otro día con el tío Matt de Fraggle Rock. Paseando por la USC nos sentíamos un poco así y un poco Paco Martínez Soria. Paredes repletas de posters de éxitos de cine y televisión firmados por ex-alumnos. No por cualquier asistente de dirección, sino por GENTE QUE LO HA PETADO: Spielberg, George Lucas… de ese palo.

Sopa de letras

Mitos y leyendas aparte, la señora Douglas nos recibió con amabilidad y la misma distancia de sus mails, nos invitó a sentarnos, y allí estuvimos delante de una equilibrada muestra de la población (universitaria) americana: las rubias monísimas (que resultaron ser las empollonas de la clase), los cuarentones o cincuentones intentando reinventarse o hacer en verano algo que les motive, una china que parecía que tenía doce años y no paraba de poner caras pero no abrió la boca (al menos hubo que agradecerle las caras, hubo otras dos chicas que ni eso), un italoamericano, y otras dos chicas, negras, escandalosas y muy simpáticas. Mayoría aplastante de chicas, sin duda.

La clase en cuestión comenzó con Pamela explicándoles lo que tenía que entregar para su siguiente y última sesión. Un proyecto de serie en unas diez/veinte páginas. Para ilustrarlo, les enseñó y comentó seis proyectos de alumnos anteriores de sus dos últimos cursos (anuales, éste era un cursillo de verano). Todos ellos, o habían sido vendidos, o habían ayudado al alumno en cuestión a conseguir un agente o un trabajo de guionista. Todos los proyectos eran interesantísimos, la verdad. Y aquí volvemos al mensaje de optimismo. Es difícil, pero no es imposible, les vino a decir. Sucede, y a menudo.

Un alumno extranjero preguntó por la forma de entrar a trabajar en una serie americana sin tener permiso de trabajo. Aquí Pamela contestó no estar muy al día de las políticas de inmigración pero mantuvo su mensaje de ánimo: “Si puedes estudiar aquí, hazlo. Tendrás un año de permiso de trabajo y posibilidades de ser intern (becario). Si no puedes permitírtelo, vuelve a tu país y autoprodúcete, hazte visible. Hoy por hoy se están comprando proyectos de todo el mundo y Youtube es una herramienta excelente. El material habla por sí solo, y es lo que te puede dar oportunidades”.

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RONDA DE PREGUNTAS

Tras comentar los proyectos de antiguos alumnos, Pamela abrió una ronda de preguntas en la que salieron titulares más que interesantes:

“Si esos proyectos son tan buenos y han generado tanto interés, ¿por qué no se han producido?”, preguntó un alumno. Respuesta: “Nadie en su sano juicio pondría una producción valorada en millones de dólares en manos de un recién graduado. No sólo es la biblia o el guión lo que está en juego, también el trabajo de mucha gente -además del dinero-. Estos proyectos no se hicieron para venderse sino para aprender y demostrar el talento, y de hecho los mejores ya están trabajando. Cuando adquieran experiencia, dentro de unos 4 ó 5 años con varias series a sus espaldas, podrán retomar estas biblias y pensar en producirlas”. Tiene sentido, ¿no? El mito de acabar la universidad, entregar un proyecto brillante y convertirse en showrunner es precisamente eso: un mito. No existe el genio incompredido; existe el trabajo duro y la experiencia.

“Si conseguimos escribir un buen proyecto y alguien nos ofrece comprarlo por poco dinero porque tenemos poca experiencia pero promete producirlo, ¿qué hacemos? ¿corremos el riesgo de que lo cambie y lo eche a perder?”. Respuesta: “Si tenéis un proyecto y alguien os propone que se lo vendáis por cuatro duros y os desentendáis, no se lo deis ni locos y buscad un buen abogado; ese proyecto es vuestro y siempre debéis permanecer en él”. La expresión “cuatro duros” fue literal pero en inglés, claro.

“¿Es suficiente un buen proyecto para conseguir un agente?”. Respuesta: “Un buen guión y un buen proyecto no son suficientes para que alguien confíe en ti. Un agente no te recibirá a menos que tengas medio metro de material escrito… y bueno”. Tiene sentido, ¿no?

Las demás preguntas también giraron, obviamente, en torno a la profesión de guionista y el miedo a ser ninguneado. Ahí Pamela dio quizá el titular más claro de todos: IN TV, WRITER IS IN CHARGE. En la tele, el guionista es quien manda.

EL RESTO DE LA CLASE

El resto de la clase consistió en pitches de los alumnos sobre el proyecto que tenían entre manos. Uno a uno iba leyendo el suyo y el resto de los alumnos junto con Pamela los diseccionaban, comentaban y criticaban. Ahí salieron grandes consejos sobre personajes, estructura, pilotos, proyectos, y la forma correcta de hacer un pitch. Todo esto lo ampliaremos más adelante en el blog… Y EN NUESTRO LIBRO.

Pamela Douglas lleva muchos años escribiendo y dando clases de guión de series de género drama

En total fueron cuatro horas de clase tan interesantes como intensas: sólo se paró 5 minutos para ir al baño. El resto, trabajo duro. Desde aquí, nuestro agradecimiento a Pamela Douglas por dejarnos estar ahí… y gratis, que estos cursos cuestan una pasta dicho sea de paso.

ACTUALIZACIÓN SOBRE NUESTRO OBJETIVO: Al principio de este blog hablamos de puertas entreabiertas. Pues bien, las puertas entreabiertas se van cerrando elegantemente una detrás de otra con frases como ésta: “I’m afraid getting you into a writers’ room will be tough for me to do. The showrunners I know like to keep their rooms private”.

Por otro lado, las personas con las que nos vamos reuniendo y a las que contamos nuestro proyecto, una vez que nos ven nuestras caras (de buenas personas) vuelven a hacer memoria sobre a quién podrían convencer. Y nosotros, claro está, manteniendo la mentada esperanza.

Y bueno, seguimos teniendo al PEZ GORDO, que a principios de semana dijo estar en ello. Os mantendremos informados.

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