El Pitch en las series de televisión

Si hay una palabra difícil de esquivar en una conversación con un guionista estadounidense*, aparte de Lamborghini**, es pitch. Pertenecen a la cultura del consumismo y las ventas, de la competitividad, del show… y qué narices, se dedican a contar historias. El pitch se convierte en la herramienta del guionista que compila todo esto.

El pitch, poco practicado todavía en nuestro país, es la base del trabajo de guión en muchas de sus fases:

1. Para conseguir una oportunidad como guionista. En la USC, cuando estás a punto de terminar tus estudios de guión, existe un evento llamado Firstpitch que consiste en citas rápidas con productores y jefes de desarrollo de cadenas para hacerles pitch de dos o tres proyectos.8261

Otra de las formas de tener una oportunidad de acceso al mercado es tener una reunión con alguien que corte un poco de bacalao. Su primera aproximación a tu trabajo, también será por medio de un pitch. Así que si eres guionista no basta con escribir, más te vale aprender a venderte bien y a vender bien tus historias.

Si lo que eres es un asistente de producción o de guionistas en una serie, o incluso alguien ajeno al equipo de guión, la oportunidad de hacer un pitch al showrunner en la máquina de café también puede ser la llave para acceder a tu primer trabajo de guión (que se lo digan a Michael Gunn, guionista de The Newsroom, con el que también nos reunimos).

2. Para vender proyectos de serie. Como ya dijimos en Bloguionistas, cada estudio norteamericano de televisión escucha al año unos 10.000 pitches de series. Por cierto, ¿quién los hace? Los guionistas. Se trata de reuniones de media hora. Los guionistas llegan, cuentan, y o convencen o no. Arma de doble filo, puede dar lugar a depresiones fulminantes. Pero es indiscutible su valor como herramienta de venta. Esto tiene, en nuestra opinión, innumerables ventajas:

    • Como guionista no puedes culpar a nadie de que malvendiera tu proyecto.
    • Para las cadenas, como ya dijimos en Bloguionistas***, si se elige entre más series, se aumentan las posibilidades de dar con buenas series.
    • No es lo mismo escuchar una historia en papel que oírla contar: escenificar un poco la escena de apertura, atrapar al oyente con los puntos de giro… transmitir el trasfondo de la historia y por qué merece la pena contarla. ¿Cuántas veces hemos oído que a los ejecutivos de las cadenas no les gusta leer, y además no saben hacerlo, no saben interpretar lo que leen?****
    • Si escuchan hablar a un buen contador de historias, los ejecutivos pueden valorar no solo su idea, sino su capacidad para llevar a término lo que en el papel puede ser tan solo una bonita promesa. Pueden equivocarse igualmente, pero menos. En otras palabras, conocer mínimamente a las personas a las que podrían confiar una cantidad indecente de dinero.
    • Que nadie pierda el tiempo yendo demasiado lejos escribiendo ni leyendo detalles dramáticamente irrelevantes como que a determinado personaje le encantan los espaguettis. Si les gusta el pitch, entonces hacen preguntas, alargan la reunión. Y si les convencen lo que oyen, entonces piden leer más (y lo pagan, eso sí).

3. Para vender una trama dentro de tu propia serie. Esto es super interesante. Especialmente en comedia, especialmente en la época dorada de las sitcoms, los guionistas se peleaban por que les dieran un capítulo para escribir. Literalmente. A cada reunión para pensar un nuevo capítulo, todo el mundo acudía con ideas sólidas, con sus giros y su final, y el productor elegía la que más le gustaba, y el guionista que la había pensado. BINGO. Tenía un capítulo. Con su correspondiente crédito. Con su correspondiente “de momento no estás despedido”. Con su correspondiente remuneración. Con sus correspondientes residuals. Hoy en día que los capítulos estén más o menos asignados por orden casi desde el principio (se suele dar los primeros a los de categorías profesionales superiores, luego al resto, y una vez que todos han escrito se vuelve a empezar), pero la presión de ser despedido sigue siendo igual, así que todo el mundo acude al brainstorming con deberes hechos de casa.

En la writers’ room de Baby Daddy*****, en un momento dado, el script coordinator se atrevió a lanzar una idea. El showrunner, que no acababa de ver por dónde quería ir, le contestó: “Pitch it to me”.

4. Para conseguir un capítulo freelance. Ya lo explicamos con Lawrence Levy. De nuevo especialmente en comedia, tener una buena idea para una serie en antena y un buen agente puede conseguirte una reunión con el showrunner. ¿Y cómo le vendes la idea? Mediante un pitch.

5. Para conseguir el aprobado de la cadena a un capítulo en las fases iniciales. Esto nos lo explicó Nelson Soler. Como la cadena da luz verde tanto a la premisa del capítulo como a la escaleta, muchas veces, si el showrunner tiene una relación fluida, la confianza de la cadena en su criterio y un poco de prisa, puede ventilarse este trámite haciendo pitch por teléfono, aunque luego se envíe eso mismo en papel como “prueba de vida”.

¿Qué es exactamente un pitch y cuál es la mejor forma de hacerlo? Haremos otro post con los consejos de Pamela Douglas para un buen pitch.

Keep reading.

*Especialmente dedicado para ti, sí, para ti, con nuestras disculpas por las imprecisiones.

** 🙂

*** Esto de citarse a uno mismo constantemente es el colmo de la pedantería. En esto nos hemos convertido.

**** Con todos nuestros respetos a los ejecutivos de las cadenas, pero machos, es lo que se dice, nosotros no lo intentamos.

***** Próximamente.

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